viernes, 5 de junio de 2020

#PreguntaIgualdad ¿Qué es el empoderamiento para ti?

El empoderamiento es la piedra angular para lograr la equidad de la que hablaba en la entrada anterior. Yo lo entiendo como el proceso por el que las mujeres reconquisten los espacios de poder que les fueron arrebatados ilegítimamente.

Pero más allá de la propia definición, me resulta muy interesante cómo llegar hasta ese objetivo, para que no se quede en una formulación estética y vacua.

Por eso yo plantearía la cuestión en tres tiempos: a corto, medio y largo plazo.

- A corto plazo, parece difícil pensar en otro camino que no sea el del refuerzo de las políticas activas de empleo en “sentido positivo”, entendiendo por “sentido positivo” el concentrarse en reducir la brecha de género que existe en el actual mercado laboral, que sigue siendo muy acentuada, como pudimos comprobar con los datos que tan acertadamente expuso ayer Adrián Gonçalves durante la ponencia que pudimos disfrutar a través del canal de YouTube del INAP. Dobles jornadas, mayor carga de trabajo doméstico, menor acceso al mercado laboral, limitación en el acceso a ciertas ramas de actividad tradicionalmente masculinizadas (construcción, transporte,...), y sobre todo, y de acuerdo con los datos de la Encuesta de Estructura Salarial y del Ministerio de Trabajo, menor salario (más de 5.000 euros brutos al año de diferencia media entre hombres y mujeres) y menor pensión (con una variación media de más de 400 euros al mes, entre hombres y mujeres) son algunas de las cuestiones que nos ponen sobre aviso de un problema que ha permanecido soterrado durante mucho tiempo. Y si bien se han dado pasos importantes con la normativa internacional y la legislación nacional y autonómica, con medidas como la ampliación del permiso de paternidad, por ejemplo, parece que falta dar un paso más allá, trabajando en una concienciación sin complejos y avanzando en un intercambio en red con los colectivos que conocen el tema de primera mano para actualizar y completar las normas desde el terreno y terminar de implantar nuevos escenarios como el del teletrabajo, tan actual en estos momentos, y que suponen un nuevo abanico de posibilidades para construir la tan ansiada conciliación de la vida personal, familiar y laboral.

- A medio plazo, habría que empezar a considerar nuevas medidas para lograr una mayor justicia social para las mujeres. Si como nos explicó Adrián, conforme a los datos del Instituto Galego de Estadística, el trabajo en el hogar podría suponer en torno a un tercio del PIB y las mujeres llevan a cabo la mayor parte del mismo (en torno al 70%) quizás deberíamos plantear una remuneración del mismo. Si hay que ser creativo, pues habrá que serlo estudiando distintas opciones, pero de alguna manera tendremos que completar la pensión de las abuelas, por poner un ejemplo, ya que los 781 euros de media, que recogen los datos del Ministerio de Trabajo, se quedan cortos para el esfuerzo que ellas han aportado, aportan y aportarán.

- Y finalmente, a largo plazo, la Educación. Piedra angular del cambio. Política transformadora de los roles de género y esperanza para tod@s. Quizás sea la clave de la equidad, o al menos la forma de ir afianzando los logros relativos a la misma. Las mujeres se empoderarán antes si conseguimos persuadir a la mayoría social de que se trata de algo necesario y justo. Y eso supone convencer también a los hombres, incluidos muchos que todavía están en la negación. Con la Educación esto es posible. Pero hacen falta más medios que fomenten esa fuerza transformadora que supere los complejos actuales y las mentiras que hoy en día están tan de moda. No obstante, con exposiciones como la de Adrián creo que esto estará más cerca de ser posible.

Un saludo,

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