jueves, 11 de junio de 2020

Reto de aprendizaje: Haciendo herstory en equipo. Estela Barnes de Carlotto

“Cuando nosotras empezamos a dar la vuelta en la Plaza, dijeron los asesinos: ‘Déjenlas caminar, son mujeres. Son mujeres, se van a cansar, dentro de unos días están en sus casas llorando. Déjenlas…’ Se equivocaron”. Estas son las palabras de Estela Barnes de Carlotto, Presidenta de la Asociación Civil de Abuelas Plaza de Mayo, en una entrevista realizada hace un tiempo por La Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN).
Quizás no sea el ejemplo de feminismo por excelencia, pero yo hoy quería rendir homenaje a esta valiente mujer que, por desgracia, ha sufrido en esta vida el peor golpe que una persona puede sufrir, que es el asesinato de su hija. Y después, otro más: el robo de su nieto. Nieto robado que, gracias al trabajo de muchas mujeres, y muchos hombres también, fue recuperado en 2014. Y fue rescatado para bien de él y de su familia y restauración de una memoria histórica que, a veces, tarda mucho en llegar. Demasiado. 36 años en este caso.
Un aspecto que quiero subrayar de este movimiento es el ejemplo de “sororidad” que dieron. Abuelas unidas por el dolor y la esperanza de recuperar los pedazos de su historia que les habían arrebatado.
No me resisto a citaros un análisis que me ha resultado muy interesante: “En el caso argentino (...) la maternidad se entendía como el proyecto de vida por excelencia de las mujeres, cuya consecuencia principal, en el contexto político, era circunscribirlas al ámbito privado del hogar. No obstante, (...), la maternidad se configuró como un eje de solidaridad y de unión (...) Este movimiento social de mujeres madres presenta dilemas de género que son importantes para los análisis feministas que tienen que ver con el sistema de roles, la maternidad, la autonomía femenina, la participación y representación política de las mujeres, el poder y los sistemas de dominio masculinos, etc”. (Ortiz Cuchivague, K. (2012). Las Madres de la Plaza de Mayo y su legado por la defensa de los derechos humanos. Trabajo Social, nº 14 (Enero-Diciembre 2012). Recuperado desde: https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/4384481.pdf).
Se revelaron frente a la dictadura de Videla, pero también frente al imaginario que imponía la misma, por el cual ellas debían quedarse calladitas en su casa. 
Esto supone un legado indudable para conocer el poder que tienen las mujeres cuando se organizan y se comprenden unas a otras. El poder de la sororidad. Y el resultado fue bueno, aunque como siempre  mejorable, pues para junio del 2019 ya eran 130 las nietas y los nietos recuperados. Quedan todavía más de 300 heridas por cerrar. Ojalá que cada día sean menos.
Gracias Estela y Gracias a todas. Gracias por la esperanza.

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